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martes, febrero 28

El Karma TEMA

breve descripcion del karma

El Karma es la teoría budista básica. Entre las dos doctrinas Budistas, ésta es la más importante, la más difícil y la más fácil de ser incomprendida.

Karma es el término sánscrito que significa acción, trabajo o acto. Cualquier acción física, verbal o mental realizada con intención, puede llamarse Karma. En otras palabras, el karma puede definirse como cualquier deseo moral o inmoral, o todas las acciones volitivas, respuestas o resultados.

Antes de hablar del karma, debemos entender que los tres maestros: el cuerpo, la palabra y la mente, constituyen los tres intérpretes del karma. Ejemplos de karma ejecutados por el cuerpo son: la acción de matar, de robar y la conducta sexual lasciva. Ejemplos de karma concretados por la palabra son: la acción de mentir, la charla frívola, la calumnia y el insulto. Ejemplos del karma ejecutados por la mente son: la ambición, el odio y la decepción. El karma llevado a cabo por el cuerpo, la palabra y la mente puede determinar la felicidad y la tristeza en nuestra vida. Hay tres clases de karma: Karma sano, karma malsano, y el karma que no es ni lo uno ni lo otro.

El karma sano actúa según la moral y es beneficioso para los demás. Cualquier acción que dañe a los demás es malsana. Cualquier acción que no pueda definirse como buena o como mala (por ejemplo acciones realizadas de manera inconsciente) es denominada ni sana ni malsana.

El karma es una respuesta voluntaria. Las semillas del karma sano y malsano cumplido por la voluntad se almacenan en el alayavijñana. Las semillas se manifestarán cuando se den las condiciones apropiadas. La manifestación de la semilla es el fruto del karma. El karma que causa sufrimiento se denomina karma maligno. El resultado del karma maligno es renacer en los tres reinos malignos del sufrimiento. El karma que causa dicha es el karma dichoso. El resultado del karma dichoso es renacer en el reino humano o celestial. Los que hayan logrado una total concentración en la meditación y cosechado el resultado de renacer en el reino de la forma y en el reino de la no-forma pueden permanecer en samadhi. A esto se le denomina karma inmóvil.

El karma puede dividirse en categorías según cuando madure. Existen tres categorías: el karma que madura en esta vida, él que madurará en la vida próxima, y él que madurará en vidas futuras.

Algunas personas no comprenden la ley de causa y efecto. Ven que algunos ha hecho buenas acciones y han sido buenos y aun así experimentan mucho sufrimiento y mala suerte. Por otro lado otros que han hecho mal llevan una vida cómoda y de abundancia. Entonces creen que la ley de causa y efecto no se aplica en absoluto. Otros incluso dicen, "Estamos en el siglo XX, ¿por qué creer en una superstición como la ley de causa y efecto?" Mas no comprenden que el nacimiento y la existencia de todas las cosas en este mundo dependen de la ley de causa y efecto. La relación entre la causa y el efecto es muy complicada pero funciona de una manera muy organizada y precisa.



Hay dos razones por las cuales el fruto del karma madura en diferentes tiempos; una es que la fuerza de la causa, determinará el momento en que aparecerá el efecto. Por ejemplo, si se plantan al mismo tiempo una semilla de melón y una semilla de durazno, la semilla de melón crecerá y dará frutos el mismo año, mientras que la semilla de durazno tardará algunos años en dar fruto. La segunda razón es que la fuerza de las condiciones puede ser fuerte o débil. Si se dan todas las condiciones necesarias, el fruto madurará antes, mientras que si no están dadas llevará más tiempo. Existe un refrán en el Budismo: "El bien engendra el bien, el mal engendra el mal. Todas las causas dan lugar a resultados. Es sólo cuestión de tiempo."

La Ley de Causa y Efecto es muy pragmática y precisa. Una determinada causa dará un determinado efecto. No se producirá ningún error. La razón por la cual una persona buena sufre en esta vida es porque las semillas malas que plantó en el pasado están madurando ahora. Por lo tanto tiene que sufrir. Aunque pudo haber hecho muy buenas acciones en esta vida, la fuerza de las semillas de estas buenas acciones son muy débiles para madurar en esta vida. Puede tener que esperar hasta la próxima vida o hasta las vidas futuras para gozar del fruto de estas buenas acciones. Por otro lado, una mala persona puede haber cometido muchas malas acciones en esta vida y aun así disfrutar de buena vida. Esto es porque las semillas que ha plantado en una vida previa o en vidas anteriores están madurando ahora. Así que disfruta de esos buenos frutos ahora. Las semillas malas que ha plantado en esta vida madurarán en vidas futuras.

Por lo tanto podemos concluir que la Ley de Causa y Efecto tiene dos puntos esenciales. El primero es, que la causa y el efecto son indestructibles. Si usted crea causas, crea semillas, sean del bien o del mal se almacenarán en el alayavijñana y se manifestarán cuando se den las condiciones propicias. En segundo lugar, el bien y el mal no se cancelan de manera mutua. Las semillas malas que ya han sido plantadas darán sus frutos. Lo único que podemos hacer es realizar más buenas acciones, para acumular mayor cantidad de condiciones buenas. Entonces los frutos malos, de cualidad grave se morigerarán - moderarán. O, si se acumulan muchas buenas acciones, los frutos buenos madurarán pronto, debilitando las malas condiciones. Podemos comparar a las malas semillas con un vaso de agua salada. Si se le agrega la suficiente agua potable - que representa a las buenas semillas - se diluirá el agua salada, haciéndola menos saladas. Como consecuencia, es muy importante hacer buenas acciones y acumular buenas condiciones.




Algunas personas tienen expectativas incorrectas sobre la Ley de la Causa y efecto. Por ejemplo, algunos budistas dicen: "He practicado el vegetarianismo toda mi vida, ¿qué obtuve como resultado? ¡Estoy quebrado!". Otros declaran: "He sido Budista mucho tiempo, recito el nombre del Buda y realizo las inclinaciones ante Buda, y aun así mi vida no ha mejorado." Y hay quienes incluso dicen: "Practico el vegetarianismo y recito el nombre de Buda pero mis hijos no son filiales y son inútiles para la sociedad." Estas personas no entienden para nada la ley de causa y efecto. No saben que la moral es gobernada por una clase de causa y efecto, la condición financiera por otra, mientras que la salud física es gobernada por el tipo de causa y efecto a la concierne la salud física. Si quiere tener buena salud, debe prestar atención a lo que ingiere, realizar el suficiente ejercicio y mantener hábitos higiénicos. Si no pone atención en ello y piensa que solo recitando el nombre del Buda Amitaba su cuerpo será sano, tiene una comprensión distorsionada de lo que es causa y efecto. Si quiere hacer dinero, debe trabajar duro. No puede esperar que con practicar el vegetarianismo se hará rico. Ésta es otra distorsión. Si espera que sus hijos sean útiles y filiales, pero no les enseña ni los educa, he aquí otra ilusión distorsionada.

Causa y efecto no tienen error ninguno. Creo que de usar una moderna computadora para sumar los hechos buenos y malos cometidos por una persona, no será tan certera como la ley de causa y efecto.

El efecto kármico que se manifiesta en el momento de la muerte puede ser dividido en karma pesado, karma habitual y karma nostálgico. Karma pesado significa que si la persona ha realizado karma bueno como karma malo, el más pesado se manifestará primero. El karma habitual se manifestará de acuerdo con los hábitos cotidianos. La Escuela de la Tierra Pura enseña a recitar el nombre del Buda Amitaba, de modo que se vuelve un habito y en el momento de morir el practicante de la Tierra Pura recitará el nombre del Buda Amitaba y renacerá en la Tierra Pura. El karma nostálgico significa que el karma se manifiesta según los recuerdos. Por ejemplo, cuando una persona se halla en la calle y llega a una encrucijada, puede estar perdida en cuanto a qué dirección seguir. De repente, recuerda que tiene un amigo por la calle que va hacia el oeste, así que toma esa dirección. De manera similar, cuando tal persona muere puede ser guiada por su karma nostálgico.




Una persona que ha vuelto a nacer como persona, está determinada por su karma individual. Pero es su karma propulsor él que determina su nacimiento como ser humano. Existe una poderosa fuerza común que atrae a los seres para que renazcan como seres humanos en vez de renacer como perros o caballos. Aunque seres humanos, tenemos diferencias individuales tales como bueno o malo, rico o pobre. Esto se debe al karma del pasado, conformado por el individuo durante su vida pasada. Quienes hayan dado en sus vidas anteriores serán ricos, mientras los que han matado a otros tendrán una corta vida como resultado. A esto se lo denomina karma de diferenciación.

Otra categoría de karma es el karma colectivo o común y el karma individual o distintivo. El karma realizado por una persona sola causará una cierta fuerza, el karma concretado por cientos y miles de personas dará lugar a una fuerza todavía mayor, mientras que el karma realizado por millones y billones de personas, dará lugar a una fuerza aún mayor. Esta fuerza es denominada karma colectivo. Dicho de otro modo, la conducta común de muchos seres produce una fuerza muy poderosa que determina el curso de la vida, de la historia y del universo. El karma individual difiere del karma común en que sólo afecta al individuo. Por ejemplo, los desastres naturales como el hambre y los terremotos pueden sufrirlos todos los que vivan en la zona de desastre. Se manifiestan por el karma común producido por los que viven en tal zona. La experiencia personal de la felicidad o el infortunio se debe al karma distintivo, producido por cada individuo.




Aunque el karma tiene muchas categorías y nombres diferentes, las acciones hechas por el cuerpo, la palabra y la mente de una persona se denominan todas, karma. De esta manera, el comportamiento de una persona puede determinar su vida. Uno es responsable de todos los efectos kármicos y malos producidos por sus propias acciones. No son otorgados por deidades o por Dios. Ni existe un rey Yama que imponga castigos. De esta doctrina podemos derivar varios principios:

a. El karma se crea a sí mismo, no es creado por Dios

Todo lo bueno o malo es creado por nosotros, no lo estipula o lo otorga Dios.

b. El karma tiene igualdad de oportunidades; no hay favoritismo

Bajo la ley de causa y efecto, todo ser disfruta de la igualdad de la cosecha de su propio fruto del karma. Nadie recibe trato especial. El bien engendra el bien y el mal engendra el mal. Alguno podría decir que ante las leyes de nuestro país todos también gozamos de igualdad.

Empero, todavía existen algunas personas que gozan de privilegios especiales bajo el sistema legal.

Mas la ley de causa y efecto es ecuánime de manera absoluta: nadie puede gozar de algún privilegio especial.
Un ministro japonés luego de ser sentenciado, dejó escrito cinco ideogramas: "Error, razón, ley, poder cielo“. Esto significaba que lo “erróneo no puede vencer a la “razón”. La “razón” no puede vencer a la “ley”, la “ley” no puede vencer al “poder”, el “poder” no puede vencer al “cielo”. Si visitamos las prisiones y realizamos un control estadístico, constataremos que no todos los prisioneros han cometidos crímenes graves. Algunos de ellos pueden incluso haber tenido muy buenas razones para justificar el crimen cometido. Sin embargo, no importa cuan razonables seamos, nuestras razones pueden incluso estar en contra de la ley. La ley puede ser justa y limpia, pero hay algunos privilegiados que tienen poder para manipularla. Mas no importa cuanto poder poseamos, jamás podremos escapar o manipular la ley de causa y efecto.

c. El karma nos da esperanza y un futuro brillante
El karma nos dice que incluso si hemos realizado muchas buenas acciones, no necesitamos tener una elevada opinión de nosotros, porque los meritos acumulados por estas buenas acciones son como una cuenta bancaria. No importa cuánto tengamos, si seguimos retirando, se acabará algún día. Una persona muy endeudada puede sentir que la vida no tiene esperanzas. Pero si trabaja duro llegará un día en que cancele todas las deudas. Una persona que ha quebrantado la ley, debe cumplir su sentencia en la cárcel. Cuando finalice su sentencia, será libre para recomenzar. Así es el karma. Le
da esperanzas a la gente. El futuro de uno está en sus propias manos. Uno es libre de decidir qué camino tomar.
d. El bien engendra el bien, el mal engendra el mal

Pueden pensar que esto suena fatalista. Es cierto que el karma decide nuestro destino y futuro. Sin embargo, somos nosotros los que creamos nuestro karma. El efecto kármico que experimentamos depende del karma que hemos causado. Algunos se podrán preguntar: "El Iluminado, el Buda Shakyamuni, ¿también tenía karma negativo?" La respuesta es sí. Una persona puede haber creado incontables karmas buenos y malos en sus vidas pasadas. Sin embargo, si no dejan que se manifiesten, es como si no existieran. Es como plantar semillas en el suelo. Si no se les brinda las condiciones necesarias para crecer, no lo harán. Empero si se les brinda las condiciones necesarias crecerán saludables aunque estén mezcladas con cizaña. Es decir, que no debemos preocuparnos demasiado por los karmas malos que hayamos creado en el pasado. Si seguimos plantando buenas semillas en esta vida, las malas semillas de nuestro karma anterior no tendrán ocasión de germinar. En consecuencia, sabiendo como funciona el karma, deberíamos lograr un control apropiado de nuestro futuro.





Tomado del Libro: La Esencia del Budismo
Autor: Hsing Yun


Glosario

- Alayavijñana: receptáculo de las trazas o huellas kármicas. Almacena las semillas.
- Samadhi: "recogimiento". Todo estado profundo, todo estado de meditación profundo obtenido gracias a la estabilización del espíritu cuando este permanece focalizado en un solo punto o en un objeto único y las nociones de objeto y sujeto se desvanecen, entonces ya no se puede hablar verdaderamente de "concentración del espíritu en su objeto" porque solo permanece la propia experiencia meditativa.


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La Ley del Karma o Ley del Equilibrio, Causa y Efecto.


Karma y Reencarnación.
CAPITULO 6: KARMA Y REENCARNACION
La evolución supone aprender por medio de las elecciones, y para este fin nuestro Creador nos ha otorgado el libre albedrío. Aquí en la Tierra, el libre albedrío es utilizado, y sus consecuencias aprendidas, en la forma más extrema y bajo las condiciones más difíciles.
En niveles más altos del ser es posible ver en un solo momento los resultados probables de varios caminos alternativos.
Se trata simplemente de tomar la decisión correcta. Pero esta fase evolutiva terrestre está nublada por el "Velo del Olvido", por ello no nos es posible mirar hacia el futuro.
Nosotros, aquí en la Tierra, debemos aprender mediante el arduo proceso de la experiencia física; debemos tomar decisiones, sopesar las ventajas percibidas tanto para nosotros como para los demás, y luego experimentar las consecuencias de nuestras decisiones.



Como punto central del concepto de libre albedrío se encuentra la Ley del Karma, o la Ley de Causa y Efecto.
La Ley del Karma es también conocida como la Ley del Equilibrio.
Durante el proceso de vivir, evolucionar, experimentar y aprender, nuestras acciones afectan a los demás, ya sea en forma dañina o benéfica, y por tanto se incurre en numerosas y a veces complejas deudas en nuestra propia Hoja de Balance evolutiva.
La Ley del Karma requiere que los efectos de nuestras acciones sobre los otros, incluyendo todas las formas de vida, los reinos animal, vegetal y mineral, deban estar siempre equilibrados. Cuando dañamos a los demás, incurrimos en un deuda con nosotros mismos al igual que con estos. Cuando otros nos dañan, ellos incurren en una deuda con ellos mismos al igual que con nosotros.
Deudas por el bien o el mal, hechas por nosotros o por otros, deben quedar equilibradas por ambas partes. De igual manera, cuando te haces daño, quizá por el uso indebido de tu cuerpo físico, creas un desequilibrio, una deuda contigo mismo que debe ser reparada por tu comprensión y rechazo a tales acciones. Todo, al final, debe estar en equilibrio.
Por medio de esta Ley de Equilibrio, o de Causa y Efecto, experimentamos y aprendemos de los resultados de nuestras acciones elegidas y de las de otros.
De acciones equivocadas tomadas en circunstancias específicas, le siguen efectos equivocados; debemos entonces revisar y recrear esas circunstancias una y otra vez hasta que, habiendo aprendido de todos los efectos desagradables por haber tomado el sendero equivocado, escojamos el sendero correcto.
Esta es la Ley del Karma. Se presentarán pruebas instigadas por nuestro Yo Superior Espiritual y serán repetidas hasta que sean "aprobadas" por nuestro propio reconocimiento, aceptación y asimilación de la lección que debe ser aprendida.
Los retos serán planeados por nosotros y repetidos hasta que sean conquistados. Este proceso puede ocurrir como una lección corta que dure un momento o un día; o puede tomar toda una vida, o varias vidas, incluso varias encarnaciones. Pero nosotros, y solamente nosotros, requerimos que nuestras lecciones sean, en última instancia, aprendidas completamente.
De igual manera, nuestras 'buenas' acciones, acciones que muestran respeto por otras formas de vida, esos 'actos de bondad al azar' que benefician a otros, ponen en acción una reacción en cadena positiva.
La Ley del Karma trabaja 'automáticamente'. De forma magnética atraemos hacia nosotros las 'malas' experiencias cuando tenemos necesidad de aprender de ellas. De igual forma, cuando no necesitamos aprender una lección en particular, no seremos tocados por ningún peligro ni ningún mal. Resonamos magnéticamente hacia las experiencias buenas y malas, acercándolas a nosotros cuando tenemos necesitad de aprender de ellas.

"¡No veáis el karma solamente como una columna del Debe o Haber en el Libro Divino de Contabilidad en el que se ha registrado lo que debéis a otro por el mal que le habéis hecho!

No funciona de esa manera. Se trata más bien de un proceso de enseñanza en el que aprendéis a través de lo que habéis hecho. Sois vosotros los que habéis creado esas ondas en la charca de la vida y ellas os afectarán a su vez.


El propósito del karma no es el de castigo. Más bien es un proceso de equilibrio y educación."
[The Master ZEN TAO, canalizado por el Centro Ramala, Glastonbury]
También debemos entender que lo que damos en forma de energía, creatividad o esfuerzo (poder) al Universo, eventualmente regresará a nosotros. Igualmente, aquello que tomamos del Universo en forma de energía y creatividad de los demás, es una deuda, que al final deberá quedar en equilibrio por nuestras subsecuentes ofrendas.


"El Universo funciona según un plan, y ese plan ha dividido el poder, o la creatividad, de manera proporcionada.
Si vosotros demandáis del Universo más de lo que os toca, os presentará el plato con vuestra porción y hasta ahí, porque ya no hay más para vosotros. Si tratáis de tomar de otras personas, podría funcionar por un tiempo porque algunas personas no saben cómo sostener su poder y lo regalan. Pero el Universo es un gran ecualizador, y si vosotros regaláis vuestro poder, el Universo lo va a redistribuir, no necesariamente entre las personas a nivel físico, puede utilizarlo para crear nuevos universos, o darle otro tipo de uso."
[The Master VYWAMUS, un aspecto más elevado de Sanat Kumara. Canalizado por Janet McClure en "El Preludio a la Ascensión", publicado en l996 por Light Technology Publishing, P.O. Box 1526, Sedona, Az 86339]

En los niveles superiores, el proceso de evolución tiene lugar como una continuidad ininterrumpida del estado consciente y despierto. Sin embargo, a nivel de la Tierra, las dificultades de la vida terrenal y el envejecimiento físico de los cuerpos densos pone limites a la duración del tiempo sobre este planeta en el que podemos tolerar la vida.

Esto, a su vez, demanda que "muramos", que revisemos nuestra vida desde un nivel superior y, luego, después del tremendamente necesitado período de descanso espiritual, regresemos para vivir otro ciclo de nacimiento y vida sobre la Tierra. Este ciclo de nacimiento y re-nacimiento es conocido como reencarnación.
La reencarnación es un ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento en el cual pasamos de los reinos espirituales a través del "Velo" a una encarnación dentro del denso nivel físico de la Tierra, desprovistos del contacto directo con los Reinos Superiores. Hacemos esto con el objeto de aprender 'en aislamiento' el tipo de lecciones que solamente pueden ser aprendidas en tales mundos.
Cada lección debe ser completamente aprendida, y la Ley del Karma requiere que repitamos este proceso de reencarnación hasta que hayamos dominado las lecciones particulares involucradas en este nivel.


"La Tierra es una escuela, y vosotros aprendéis hasta de los errores.
Si os enfrentáis a un examen y suspendéiss, os esforzáis en hacerlo de nuevo. Así que si tenéis lecciones que aprender en una vida y fracasáis en aprender, entonces en otra vida os presentaréis ante esas mismas lecciones; porque no podéis progresar – y toda vida es una progresión hacia arriba, una espiral en ascenso – hasta que hayáis aprendido esas lecciones.
"Tenéis una prueba que pasar, una que os habéis prometido cumplir. El pasarla depende de vuestro esfuerzo. Si no pasáis la prueba en una experiencia tendréis otras oportunidades para hacerlo. Siempre encontraréis nuevas oportunidades que se abren ante vuestros ojos.
Con el tiempo realizaréis lo que os habéis prometido, sin embargo, habrá muchas distracciones que os podrán alejar de vuestra objetivo. El poder del Espíritu puede triunfar y triunfará al final. Es como un poderoso imán que os acerca a Él.


Es el esfuerzo el que cuenta; la responsabilidad es vuestra, nadie puede realizar la misión por vosotros.
La báscula de la Justicia Divina está perfectamente equilibrada, no debe existir ninguna deuda si vais a progresar."
[The Spirit Guide TENDOR, en "Full Cycle" por Ripley Webb – Marcus Books, Queensville, Ontario, Canada]

Cada nueva encarnación es planeada con anticipación con la ayuda de nuestros Guías y Maestros Espirituales.
Se hace una revisión de fallos y debilidades pasadas en consulta íntima con ellos, y se hacen planes para la aparición de oportunidades óptimas para la próxima vida con el fin de experimentar y vencer esas debilidades.
Estos acontecimientos pueden ocurrir durante esa vida de manera bastante arbitraria e inesperada, y algunas pueden incluso ser traumáticas, provocando que la personalidad abiertamente culpe al azar su 'mala suerte'.
Sin embargo, todos esos acontecimientos han sido planificados previamente por la misma alma en niveles superiores para ser manifestados en algún momento durante la vida terrenal de esa alma. No son, como podría parecernos en el momento en que ocurren los hechos, el resultado del capricho arbitrario de un Azar despreocupado o de nuestro Creador.
Cuando el alma encarna sobre la Tierra también hace un 'contrato' con ella misma y con sus Guías Espirituales y con la Jerarquía Espiritual para comprometerse con una vida sobre la Tierra que tenga cierta duración, con el objeto de aprender lecciones específicas.
Si el alma encarnada subsecuentemente encuentra que las lecciones son muy difíciles y decide terminar con su vida prematuramente, tal es el caso de un suicidio, las lecciones no serán evitadas, solamente postpuestas. El alma necesitará entrar en el largo proceso de muerte y renacimiento y así vivir aquellos años remanentes y aprender aquellas lecciones que fueron evitadas previamente.
Este es el porqué la mayoría de nosotros, a nivel de conciencia de la Tierra, tenemos el instinto bien arraigado de que el suicidio es algo totalmente erróneo. De hecho no es solo una traición hacia nuestro plan Superior de evolución, también es un mal uso de las facilidades y oportunidades que nos fueron dadas por nuestro Creador y su Jerarquía Angélica y Espiritual.
A su vez, una comprensión más amplia de los múltiples conceptos del 'libre albedrío', karma y reencarnación hará más fácil para nosotros vislumbrar el 'drama de la vida' y la naturaleza fundamental del sufrimiento:
"El drama de la vida tiene un propósito: enseñarle a nuestra conciencia a evolucionar.
Todo lo que sucede en el plano de la Tierra no sucede por casualidad, sino porque lo hemos atraído hacia nosotros a través de nuestro comportamiento en esta o en vidas pasadas, y hemos aceptado conscientemente el reto que esto representa.

Queda ampliamente comprendido que el concepto de 'libre albedrío' nos permite escoger cómo vamos a reaccionar ante determinadas circunstancias; sin embargo, es importante darnos cuenta que también ejercitamos el 'libre albedrío' en nuestra selección de retos que hemos aceptado tomar en cada encarnación. A través del 'libre albedrío' escogemos nuestros retos y nuestras lecciones; a través del 'libre albedrío' escogemos cómo vamos a reaccionar frente a ellos.
"Es difícil para aquellos que no aceptan el concepto de reencarnación, de vida-tras- vida-tras-vida, ver el sufrimiento como un proceso evolutivo. Pero cuando la reencarnación es aceptada como parte integral de nuestro punto de vista sobre la evolución, es fácil comprender que hacemos patente, con cada nuevo cuerpo físico, todo lo que hemos creado en otras vidas terrenales, y en otros niveles de existencia más allá del plano físico de la Tierra.
Traemos con nosotros no sólo nuestra sabiduría espiritual, también los pecados del pasado, las lecciones que no hemos aprendido, el karma que nos debemos a nosotros y a los demás. A medida que avanzamos en la vida que ahora vivimos, automáticamente atraeremos hacia nosotros las lecciones que hemos escogido aprender, el karma que hemos escogido transmutar.


"Por tanto, no existe la tragedia por azar. Todo lo que sucede en el plano de la Tierra tiene una razón, un propósito.
Vivimos en un mundo en el cual muchas personas aparentemente experimentan grandes tragedias. La tragedia le llega a las personas ya sea porque la escogieron para su propio destino o porque les brindará una lección en la vida que todavía no han aprendido.
La tragedia es trabajar la causa y el efecto; a medida que experimentamos sus efectos, aprendemos a cambiar la causa.
La experiencia de una tragedia también enseña la simpatía y la compasión, la habilidad para aceptar y perdonar las pequeñas imperfecciones de los demás, para que ellos, a su vez, hagan lo mismo con nosotros.
"Si hay un punto en el que quiero hacer énfasis ahora es éste: ese sufrimiento ha sido escogido por ti. No te lo da tu Creador como un castigo. Tú lo escoges, voluntariamente, como una lección para aprender, como una lección que tu alma necesita en este preciso momento de su evolución."


[The Master ZEN TAO canalizado por el Centro Ramala, Glastonbury.]
Libro I:
EL ALTO CONOCIMIENTO ESPIRITUAL
(5ª edición – 1999)
por Lawrence & Michael Sartorius
(a excepción de notas acreditadas)
Traducción: Martha Sánchez Llambi